Portada del episodio 1 del podcast Estate atento sobre TDAH en adultos

Qué es el TDAH, contado a través de tres casos reales

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Cuando alguien dice «TDAH», casi todo el mundo piensa en lo mismo: un niño que no para quieto, que molesta en clase y que no atiende. Esa imagen existe, y la veo en consulta. Pero es solo una de las formas que tiene este trastorno de presentarse, y probablemente ni siquiera la más frecuente entre quienes llegan a mi consulta ya de adultos.

En el primer episodio del podcast lo explico a través de tres pacientes reales, con los nombres cambiados. Tres personas que no se parecen en nada entre sí y que tienen el mismo diagnóstico. Puedes escucharlo aquí o seguir leyendo: debajo tienes el episodio entero en texto, editado para que se lea bien.

Episodio 1 de Estate atento · 18 minutos

Alberto, 14 años: el TDAH que todos reconocemos

Alberto llegó a consulta por un fracaso académico estrepitoso nada más empezar primero de la ESO. Los padres contaban lo de siempre: desde pequeño había sido un niño muy inquieto, nacido prematuro, y en el colegio les repetían que le costaba muchísimo permanecer sentado.

Tuvo suerte con un profesor de primaria que supo llevarlo: cuando había que ir a buscar tizas o hacer fotocopias, mandaba a Alberto. Le daba salida a esa necesidad de moverse. Y como además es un chico inteligente, fue pasando de curso atendiendo en clase lo que podía y haciendo los deberes a trompicones, con sus padres peleando cada tarde para sentarlo a estudiar.

Lo fueron trampeando, por decirlo claro, hasta que la secundaria subió el listón. Ahí ya no bastaba con atender un poco en clase y correr el fin de semana antes del examen. Y entonces se hizo evidente lo que llevaba años ahí: suspensos, fracaso académico y el graduado escolar en el aire.

Alberto tiene las tres cosas a la vez: inatención, hiperactividad e impulsividad. Fíjate en un detalle: la impulsividad no aparece en las siglas, no hay ninguna «i» en TDAH, y sin embargo está presente en casi todos los subtipos.

Te hago un pequeño spoiler: con tratamiento terminó la secundaria y hoy estudia en la Universidad de Barcelona. Lo voy viendo de vez en cuando y le va bien.

Marta, 19 años: la que aprobaba pagando un precio altísimo

El caso de Marta no se parece en nada. Llegó a los 19 años después de suspender varios exámenes por primera vez en su vida, en el primer semestre de Derecho. La familia se echó las manos a la cabeza y empezó a buscar ayuda. Así la conocí.

Desde pequeña había sido tranquila y estudiosa, sin un solo problema académico. Revisando su historial escolar sí aparecía algo: los profesores escribían que era despistada y que había que ir guiándola, porque si no se distraía. Pero las notas eran buenas y no daba guerra en clase, así que nadie le dio importancia.

El problema apareció cuando la exigencia se multiplicó, que es lo que pasa en una carrera como Derecho, con muchas horas de estudio por delante. Hasta entonces Marta siempre había aprobado. Lo que no se veía desde fuera era el precio: mientras sus amigas quedaban los fines de semana, ella estaba estudiando y repasando, porque sentía que si no, no llegaba.

Sacaba buenas notas, sí, pero a un coste de esfuerzo y de horas muy superior al de sus compañeras. Esto es un TDAH de predominio inatento, el TDAH «sin la hache». No hay hiperactividad, hay dificultades de atención compensadas durante años a base de esfuerzo. Por eso se detecta mucho más tarde, y por eso es bastante más frecuente en chicas.

Joan, cocinero: el impulsivo que encontró su sitio

Joan es un cocinero de éxito, capaz de hacer él solo el trabajo de cuatro personas. Rápido, eficiente, adelantándose incluso a lo que le pide su jefe.

Pero sacarse los estudios le costó un mundo, entre otras cosas por la cantidad de expulsiones que acumuló. Era el típico liante: contestaba al profesor, hablaba en clase, se saltaba las normas, y nadie entendía muy bien por qué se comportaba así. Sus padres estaban desesperados.

Tuvo una adolescencia difícil, con consumo de drogas y alguna multa por delitos menores. Hasta que encontró la cocina. Se volcó en ese oficio y esa vocación le cambió el rumbo de una vida que no pintaba nada bien.

Lo de Joan es un TDAH de predominio impulsivo e hiperactivo: lo que destaca no es el déficit de atención, sino las consecuencias de la conducta impulsiva. Y esas consecuencias tienen nombre cuando llega la adolescencia: más riesgo de conductas adictivas y de problemas con la autoridad.

Tres personas distintas, un mismo trastorno

Alberto, Marta y Joan son los tres subtipos básicos: el combinado, el de predominio inatento y el de predominio impulsivo-hiperactivo. Por eso insisto tanto en que no existe «un» TDAH, sino un espectro de síntomas que se manifiestan de formas distintas y en momentos distintos de la vida. Eso es justamente lo que lo hace difícil de diagnosticar.

Y lo que comparten los tres: mejoran, y mucho, con el tratamiento y el apoyo adecuados.

Tratamiento no quiere decir solo pastillas

Cuando digo tratamiento, no hablo únicamente de medicación. Hay quien piensa que los psiquiatras solo sabemos recetar, y no es así. Hay muchísimas estrategias psicoterapéuticas, y son precisamente las que más trabajo en este podcast, porque son las que te puedes llevar a casa.

El TDAH afecta de forma distinta según la edad, el género y el momento vital. En los niños complica el rendimiento escolar, la relación con los compañeros y la adaptación a las normas. En adultos (y hay muchísimos casos sin diagnosticar) aparece en el trabajo, en las relaciones, en la pareja y en la gestión de la vida diaria.

Cuando no se detecta ni se trata a tiempo, suele arrastrar otras cosas detrás: consumo, problemas de autoestima por todas las etiquetas acumuladas durante años, ansiedad, depresión.

Pero que quede claro: el TDAH no define a una persona. Es una característica de su forma de funcionar. Con el apoyo adecuado, estrategias de organización y concentración, y cuando procede terapia o medicación, mucha gente aprende a manejar los síntomas y a vivir perfectamente bien. De hecho, con lo que hemos visto de Joan, hasta a sacarles partido.

Si te has reconocido en alguno de los tres

Si al leer a Alberto, a Marta o a Joan te has visto a ti o a alguien cercano, hay un primer paso sencillo: este cuestionario de cribado te ayuda a ordenar lo que llevas notando. No diagnostica nada, pero sirve para decidir si merece la pena dar el siguiente paso.

Y si lo que quieres es una valoración de verdad, puedes reservar una primera consulta conmigo.

Este texto es la transcripción editada del primer episodio de Estate atento, mi podcast sobre TDAH. Puedes escuchar el resto de episodios en la página del podcast.

Espero que esta información te haya resultado útil. Si tienes dudas en relación a tu caso en particular, no dudes en preguntármelo para que te asesore.

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