¿Te ha pasado alguna vez que puedes estar tres horas enganchado al móvil… pero no logras responder un email de tres líneas?
No es que no tengas atención. Es que tu atención va por libre.
Y si tienes TDAH, esto tiene una explicación neurobiológica muy clara: la dopamina (y la noradrenalina, que también mencionaremos). Pero vamos paso a paso.
Dopamina y distracción: el gran error es pensar que el TDAH es “déficit” de atención
Mucha gente cree que el TDAH significa “no puedo concentrarme”. Y en parte es cierto… pero no es toda la verdad.
Muchas personas con TDAH pueden entrar en hiperfoco: periodos de atención intensa en actividades que les estimulan mucho. Tan intensa, que pueden olvidarse de comer, contestar mensajes o ir al baño.
👉 No es una cuestión de cantidad de atención, sino de dirección.
¿Qué papel juega la dopamina?
La dopamina es el mensajero químico que le dice al cerebro: “Eh, esto vale la pena. Sigue por aquí.”
Podríamos decir que la dopamina le dice al cerebro qué merece tu atención.
Y tiene que encontrarse en su justa medida: Ni mucha ni poca. Como la sal.
Y si tienes TDAH, tu dopamina puede encontrarse disregulada. Esto hace que necesites estímulos más intensos o inmediatos para activarte.
Las actividades que generan más dopamina capturan nuestra atención.
Si esa dopamina es intensa e inmediata, como con un vídeo corto, el cerebro se engancha. Si es lenta o incierta, como un informe o una clase monótona… se distrae.

– Muy poca dopamina = aburrimiento, desconexión.
– Demasiada = ansiedad, impulsividad.
– Nivel intermedio = foco y motivación óptimos.
¿Y la noradrenalina?
La noradrenalina actúa como un filtro: reduce el ruido, mejora la señal. Es decir, ayuda a que la dopamina vaya donde debe ir, sin distracciones.
También sigue una curva en forma de U invertida:

– Nivel bajo: mente dispersa.
– Nivel óptimo: atención sostenida.
– Nivel alto: bloqueo, estrés.
El cerebro con TDAH: necesita más intensidad
El cerebro con TDAH no responde igual al estímulo “normal”. Necesita más intensidad o inmediatez para activarse.
Por eso las tareas aburridas (formularios, correos, deberes) resultan tan frustrantes. En cambio, cualquier cosa que dé dopamina rápida (móvil, videojuegos, ideas nuevas) resulta irresistible.
Hiperfoco: concentración sin control
Una paradoja del TDAH: provoca tanto distracción como hiperconcentración. Todo depende de cuánta dopamina genera la tarea.
El problema no es que no puedas prestar atención.
Es que tu cerebro solo la presta a lo que le da dopamina suficiente.
¿Se puede reconducir esa dopamina?
Sí. No con fuerza de voluntad, sino con estrategias que diseñan el entorno a tu favor:
✅ Haz las tareas más estimulantes: usa temporizadores, retos, recompensas visuales.
✅ Divide en bloques breves: 10 minutos de foco valen más que una hora de tortura (usa la técnica Pomodoro).
✅ Alterna tareas aburridas con microgratificaciones: una canción, un paseo, un café.
✅ Convierte lo que te engancha en aliado.
✅ Y sobre todo: deja de culparte. No es un fallo de carácter. Es neuroquímica. Y sí, también diseño perverso de apps y redes.
En resumen
El TDAH no es falta de atención. Es una atención que se dispara hacia donde la dopamina lo ordena.
Y si entiendes eso, puedes dejar de sentirte defectuoso… y empezar a diseñar un sistema que sí funcione para ti.

