Causas del dolor crónico: Cuerpo y mente

Causas del dolor crónico: Cuerpo y mente

El dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable que afecta a una gran parte de la población en un momento determinado de su vida. Nos encontramos con un problema en auge, el dolor crónico supone un problema de salud muy importante y prevalente, que se asocia a gran malestar y limitaciones funcionales, siendo considerado por la Organización Mundial de la Salud como la mayor amenaza para la calidad de vida a nivel mundial. Vamos a ver qué dice la investigación sobre sus causas.

Qué entendemos por dolor crónico en términos generales?

Porqué me visitan diferentes especialistas? Esta es una de las preguntas que los pacientes suelen hacer.

El dolor crónico es un término con múltiples significados debido a la diversidad de disciplinas científicas desde donde se usa el término. Cuando se habla de dolor, no se refieren a lo mismo un bioquímico que un internista, un fisiólogo que un psiquiatra, un reumatólogo que un anestesiólogo o un cirujano. Cada uno de ellos atiende a aspectos que entran dentro de su ámbito de competencia y que cubren una faceta diferente del término complejo, al que se denomina “dolor”, sin que ninguna disciplina pueda atribuirse la capacidad en exclusiva de definir “el” dolor, en términos absolutos.

Muchos pacientes llegan a nuestra consulta sin entender el porqué de tantas consultas médicas, a menudo ha pasado previamente con múltiples especialistas (desde el médico de cabecera, traumatólogo, neurólogo, reumatólogo, entre otros) y ha seguido múltiples tratamientos ineficaces, siendo un reto para los profesionales, ya que el paciente se siente incomprendido, desatendido llegando a provocar en él la frustración ante el fracaso en la búsqueda de una solución.

Es importante que el paciente pueda comprender la necesidad de haber sido evaluado y requerir distintas pruebas previamente a la llegada a la consulta de psiquiatría o psicología. La evaluación inicial ante la aparición “de novo” de dolor, requiere una historia clínica completa con el objetivo de identificar la causa que lo provoca.

La evaluación inicial del dolor debe incluir:

  • Historia detallada, incluyendo evaluación de la intensidad del dolor y sus características.
  • Examen físico, enfatizando en la evaluación neurológica.
  • Evaluación psicosocial.
  • Un estudio diagnóstico apropiado para determinar la causa del dolor.

Sin embargo, algunas personas padecen un dolor que no encuentra causa ni alivio; un dolor que afecta a la calidad del sueño y la sexualidad de quienes lo padecen, al estado de ánimo con síntomas depresivos y clínica ansiosa asociada; todo ello limita a la mayoría para desempeñar las actividades propias de la vida social, laboral y familiar.

Concepto y tipos de dolor. El dolor como enfermedad.

El dolor fisiológico (entendiendo como dentro de la normalidad), es un síntoma de alarma que nos alerta de la presencia de estímulos amenazantes en nuestro entorno y nos obliga a tomar una acción rápida que evite mayor daño (dolor agudo). Todos los seres vivos deben ser capaces de reaccionar a estímulos nocivos. Ya desde los primeros minutos de vida el médico explora al recién nacido observando una respuesta correcta ante estímulos dolorosos. Así pues, el dolor será un factor protector ante acontecimientos lesivos, por lo tanto, necesario para la supervivencia.

El dolor agudo, por tanto, nos avisa del peligro inminente para evitar mayores daños. Es el dolor como síntoma. Por el contrario, el dolor crónico es aquel que persiste en el tiempo, más allá de los 3-6 meses, incluso aunque las causas que lo desencadenaron hayan desaparecido. En este caso, el síntoma se convierte en la verdadera enfermedad. Un dolor que se prolonga en el tiempo perdiendo su sentido protector en la adaptación al medio, y se convierte en la propia enfermedad.

Qué mecanismos de nuestro cuerpo intervienen en la percepción del dolor?

Según el modelo multidimensional de Melzack y Casey (1968), existen distintos fenómenos de la experiencia de dolor que pueden explicarse en tres categorías:

  • Sensorial-discriminativa: alude a propiedades físicas del dolor.
  • Motivacional-afectiva: referida a aspectos emocionales del mismo, relacionada con la caracterización del dolor como algo desagradable aversivo dando lugar a una experiencia emocional displacentera y a conductas de evitación o escape. Depende de sistemas espinales de conducción lenta sobre las estructuras reticulares y límbicas.
  • Cognitivo-evaluativa: relativa a la interpretación del dolor en función de aspectos atencionales, experiencias previas, expectativas anteriores, pensamientos, creencias y valores, el contexto sociocultural, etc. Depende de las funciones superiores del SNC o neocorticales.

¿Qué influencia tienen estos factores?

Para entender el concepto de dolor crónico, es importante tener en cuenta que la relación entre los estímulos dolorosos percibidos y el dolor no son lineales, pueden existir independientemente, de modo que las sensaciones dolorosas se modifican en su paso desde los receptores hasta su llegada al cerebro, tanto a través de la medula espinal como también influidas por información de salida del cerebro (vías eferentes) después de la interpretación de la información sensorial recibida. De este modo sería como determinados aspectos psicológicos pueden modular la percepción del dolor.

Esto implica que para sentir dolor es necesaria la llegada de un “duele” al cerebro. No obstante, ¿recibe siempre el cerebro esta información?

Un segundo modelo multidimensional de Loeser (1980): Modelo del Control de la Puerta (Gate Control Model), explicaría los cuatro niveles que intervienen en la experiencia del dolor:

  1. Nocicepción: se entendería como la emisión de señales de dolor al sistema nervioso central, es decir, al cerebro y a la médula espinal. Por lo tanto, todos aquellos estímulos sensitivos que provienen del exterior (p.ej: pellizco, calor, frío..) e interior son recibidos por “receptores del dolor” llamados nociceptores, situados en distintas partes del cuerpo.
  2. Dolor: corresponde al siguiente nivel, definiéndolo como “experiencia sensorial provocada por la percepción en los receptores del dolor.
  3. Sufrimiento: corresponde al estado de severo estrés asociado a una respuesta emocional negativa que experimenta una persona ante la percepción de dolor persistente. La sensación desagradable aparece reflejada en forma de padecimiento, agotamiento o infelicidad.
  4. Conductas de dolor: definidas como “todo tipo de conducta generada por el individuo, habitualmente considerada indicativa de la presencia de percepción de dolor, que comprende el habla, la expresión facial, la postrura, buscar atención y asistencia médica, consumo de fármacos o negarse a trabajar”

Qué entendemos por dolor en psiquiatría/psicología?

El dolor es entendido desde un enfoque biopsicosocial donde intervienen factores cognitivos, afectivos, sensoriales y conductuales; asociados a su inicio, mantenimiento y cronificación.

Desde la perspectiva del Modelo Procesual del Estrés de Lazarus y Folkman (1984), el dolor crónico se puede entender como una situación estresante mantenida en el tiempo que requiere continuos esfuerzos adaptativos por parte de la persona. Dichos esfuerzos son denominados estrategias de afrontamiento que la persona utiliza con la intención de manejar el dolor, y que previamente vendrán determinadas por el tipo de valoración que haga la persona de su situación y de los recursos de que disponga.

En las personas que padecen dolor crónico la vida les da un giro de 180º, les cambia su día a día viéndose obligados a reorganizar su vida en torno al dolor, apareciendo las “conductas de dolor” como el mal humor, la ansiedad y la falta de ganas de hacer las cosas que antes disfrutaban. Todo esto acaba limitando su actividad personal, laboral y social. El individuo se encuentra inmerso en un lugar desconocido, inexplorado, de difícil comprensión y aceptación al cambio, requiriendo un esfuerzo extremo para la adaptación al “nuevo al mundo”.

Poco a poco, su foco vital se reduce a quedarse en casa, reduciendo las salidas y el contacto con nuestro entorno social. Es así como a este tipo de dolor se asocia un componente de sufrimiento psíquico importante, predominando las alteraciones del estado de ánimo de características depresivas en los individuos que lo padecen.

Abordaje psicoterapéutico

Por lo tanto, el papel de los profesionales en Salud Mental de la valoración cognitiva en la adaptación a enfermedades crónicas, evaluación de las actitudes, creencias, y expectativas de los pacientes sobre su dolor, así como el acompañamiento y apoyo psicológico junto con el tratamiento, será especialmente importante para intervenir en la detención del “ciclo dolor-sintomatología ansioso-depresiva” y mejorar la evolución y adaptación del paciente en el nuevo contexto.

Si necesitas asesoramiento sobre el diagnóstico o el abordaje del dolor crónico no dudes en contactar con nosotros a través de info@psicoclinics.com o rellenando el formulario siguiente y te ayudaremos a encontrar la ayuda y el tratamiento que mejor se adapte a tus necesidades sin ningún compromiso.

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