Por qué tengo resaca

¿Por qué tengo resaca?

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Quien más quien menos, todos nos hemos hecho esta pregunta en más de una ocasión: ¿por qué tengo resaca? Y la respuesta no es tan sencilla como parece, pero hoy te voy a aportar una visión global sobre este fenómeno y sus causas.

¿Qué es la resaca?

Supongo que si has llegado hasta aquí es porque alguna vez has experimentado una resaca y no hace falta que te explique mucho más acerca de lo que es.

Ese malestar el día después de haber bebido, con dolor de cabeza, náuseas, cansancio, sed, mareo… También es habitual sentir ansiedad, y en muchas ocasiones el ánimo puede que se encuentre bajo.

No son pocas las personas que explican un sentimiento de tristeza profunda, que todo se les hace “cuesta arriba” y, además, les invade un sentimiento de culpa, bien porque la noche anterior se metieron en líos, o bien porque se sienten culpables sin mayor explicación que esa.

En este artículo voy a tratar de contarte por qué ocurre eso y, sobretodo, cómo evitarlo.

¿Por qué tengo resaca? ¿Qué la produce?

Son varios los factores que contribuyen a causar la resaca, y conocerlos nos puede ayudar a paliar sus efectos:

  • El alcohol inhibe la hormona antidiurética (ADH), que se encarga de mantener nuestros niveles de agua corporal para evitar una deshidratación. Es por eso que cuando has bebido, empiezas a experimentar la necesidad de ir al baño a cada rato: La disminución de los niveles de esta hormona provoca que aumente la producción de orina. Esto hace que sufras deshidratación, sed, y también está relacionado con la sensación de mareo y cansancio que experimentas al día siguiente de haber consumido alcohol.
  • Muy relacionado con este punto, conviene saber que el alcohol es vasodilatador. Esto hace que nuestros vasos sanguíneos de dilaten, y cuando eso ocurre es frecuente que aparezca dolor de cabeza.
  • Aunque el alcohol tiene una concentración elevada de azúcar, lo cierto es que puede provocar hipoglucemia. Si el nivel de azúcar en sangre cae a niveles muy bajos, aparece la fatiga, debilidad, y temblores. También decae entonces nuestro estado de ánimo. En casos muy graves, una hipoglucemia puede causar convulsiones e incluso la muerte.
  • Además, el alcohol es gastrolesivo. Esto quiere decir que irrita el estómago y produce molestias digestivas. Son muchas las personas que al día siguiente de haber bebido refieren acidez de estómago, dolor de barriga, náuseas e incluso vómitos.

La neurobiología detrás de una resaca

Cuando bebemos alcohol, hay una serie de cambios en nuestro cerebro que hacen que, por un lado, sintamos los efectos de haberlo consumido, y a su vez, sintamos sus secuelas al día siguiente (esto es, suframos la resaca).

Voy a ponerme un poco técnico pero porque creo que es muy interesante saberlo. No te preocupes, trataré de hacerlo sencillo y didáctico:

En nuestro cerebro tenemos dos neurotransmisores antagónicos, que trabajan juntos para que nos relajemos, o activemos, según nos convenga. Estos son el neurotransmisor GABA (relajante) y el neurotransmisor Glutamato (activador).

Entonces, cuando bebemos alcohol, que como sabrás es una droga sedante, que te apaga, lo que ocurre es que hay un aumento del funcionamiento de GABA.

– Pero vamos a ver Jordi, yo cuando bebo no me quedo dormido, al contrario, ¡A mí me anima!

– Si, al principio sí: Te alivia la ansiedad y te produce cierta euforia. Pero eso es porque lo primero que te apaga son los miedos y los “frenos” que te llevan a tener control sobre ti mismo. Por eso, cuando empiezas a beber, tienes la idea de beberte una copa, y al rato llevas 6. Te altera el juicio y la capacidad de decidir.

De hecho, este efecto “sedante”, al aumentar la concentración de GABA, puede llegar a sedarte tanto que sufras una parada cardiorrespiratoria. Eso es lo que puede llegar a ocurrirte en el famoso coma etílico. Como el alcohol es así de peligroso, tu cuerpo trata de evitarlo. ¿Cómo? Aumentando la concentración de Glutamato (que te activa y mantiene despierto).

Entonces en nuestras neuronas ocurre un cambio en su composición: Mientras que la ingesta de alcohol va aumentando más y más la concentración de GABA, nuestro organismo trata de aumentar más y más la de glutamato. Pero si sigues bebiendo, llega un momento en que “la máquina no da para más”, y aunque haya mucho glutamato por ahí, tratando de mantenerte despierto, la ingesta de alcohol se impone, gana GABA, y quedamos KO.

¿Se entiende hasta aquí por qué tengo resaca?

– Sí, se entiende, ¿pero qué tiene que ver eso con la resaca?

– Pues tiene que ver con que si al día siguiente te levantas con resaca, es porque tu cuerpo está limpiando el destrozo ocasionado por el alcohol. Entonces cada vez hay menos GABA (que va limpiando tu organismo) pero la producción de glutamato ha seguido activada (para compensar el efecto sedante del alcohol). Entonces, tienes mucho glutamato (activador), y muy poco GABA (relajante). Es por eso que te levantas inquieto, con cierta ansiedad, tembloroso, con una sensación de intranquilidad que muchas veces se traduce en culpa y tristeza.

En definitiva: Estás sufriendo síntomas de abstinencia al alcohol + el efecto tóxico del mismo.

Aquí también interviene la famosa dopamina, que al haber agotado sus reservas en el desenfreno de la noche anterior, te encuentras “sin ella”. Por eso estás apagado y todo se te hace cuesta arriba.

Vamos a ver, esto es una simplificación de lo que ocurre a nivel neuroquímico, pero creo que permite que nos hagamos una idea bastante clara de lo que acontece en tu organismo después de un consumo de alcohol.

– ¡Pero a mi esto me pasa aunque beba poco!

– Entonces no bebas. Cómo metabolizas el alcohol es una cuestión genética, que escapa a nuestro control. Ahora bien, sí es cierto que se pueden paliar los síntomas con algunas recomendaciones. Vamos a verlo ahora.

Consejos para reducir la resaca

Siento ser aguafiestas (y nunca mejor dicho), pero el remedio infalible es no beber. Y soy insistente con eso porque sé los beneficios de dejarlo. Lo veo en cada paciente que lo consigue. Y créeme: MERECE MUCHO LA PENA. Una vida sin consumir este tóxico líquido es una vida mejor. En todos los aspectos. Y además este proceso implica un crecimiento personal increíble.

Si tienes dudas sobre la adicción al alcohol, te recomiendo que también leas el artículo correspondiente.

Dicho esto, si vas a seguir bebiendo, y aplicando la máxima de “noches de desenfreno, mañanas de ibuprofeno”, te daré algunos consejos que, aunque no evitarán la resaca, servirán para que sea más llevadera.

1. En primer lugar, antes de salir de casa tómate un protector de estómago. Esto reducirá la irritación digestiva provocada por el alcohol que te comenté antes. El más conocido, sería el omeprazol (antes de tomar nada consulta con un médico para saber si lo puedes tomar en tu caso concreto).

2. Puestos a elegir, los alcoholes “blancos” son menos difíciles de metabolizar y producen “menos resaca” que los que contienen azúcares complejos (los “oscuros”), por lo que siempre será preferible (¡a nivel de prevención para la resaca!) el consumo de cerveza, vodka, o ginebra, al de vino, whisky o brandy. Y seguro que ya lo sabes, pero mezclar distintos tipos de bebidas alcohólicas durante una noche nunca es buena idea.

3. Cena bien. Come suficientes alimentos antes de la ingesta de alcohol. Esto se recomienda básicamente porque si comes bien evitarás la hipoglucemia que produce el alcohol, además de que al tener más nutrientes que digerir y absorber, tu intestino absorberá menos alcohol y por lo tanto este te intoxicará menos.

4. Consumir otras drogas y/o fumar cigarrillos hará que la resaca sea peor.

5. Durante la noche, trata de ir haciendo un vaso de agua por cada copa que te bebas. Intercala una con otra. Esta técnica se conoce como la técnica del rompeolas, y ayuda a evitar la deshidratación producida por el alcohol, a la vez que reduce su absorción.

6. Antes de acostarte, come algún alimento que contenga hidratos de carbono y bebe dos vasos grandes de agua. Evitarás la deshidratación e hipoglucemia durante tu descanso.

7. Antes de ir a dormir, se recomienda también tomar una pastilla efervescente en N-acetil-cisteína, un suplemento que contenga vitamina B1, B6, B9 y B12 y vitamina C, así como también se ha visto utilidad en la suplementación con selenio.

8. Al despertar, un antiinflamatorio (tipo ibuprofeno) podría ser recomendable, aunque antes de tomar ningún medicamento sería mejor que lo consultaras con tu médico, puesto que no todo el mundo puede tomarlos ya que existen contraindicaciones al uso de estos fármacos.

Y como siempre, en caso de duda, consulta con un médico.

Un saludo!

Espero que esta información te haya resultado útil. Si tienes dudas en relación a tu caso en particular, no dudes en preguntármelo para que te asesore.

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